En 1924 las estilográficas se llenaron de color, y ese material ya no se fabrica en Japón

Hasta principios de los años veinte, los cuerpos de las estilográficas eran casi todos negros: con la ebonita solo se conseguían unos pocos colores. Entonces apareció el verde jade. El material que lo trajo, el celuloide, había nacido como sustituto de las bolas de billar.
Buscando un sustituto del marfil
El rastro lleva a Alexander Parkes, en Inglaterra. En 1862 patentó la "parkesina" y ese mismo año recibió una medalla de bronce en la Exposición Internacional de Londres, pero los costes de fabricarla en cantidad nunca cuadraron y su empresa quebró en 1868.
John Wesley Hyatt, que siguió con la idea en Estados Unidos, buscaba un sustituto del marfil con el que entonces se hacían las bolas de billar. En 1870 él y su hermano Isaiah patentaron un material de nitrocelulosa mezclada con alcanfor; el nombre celuloide lo puso Isaiah en 1872. El alcanfor actúa como plastificante: es lo que vuelve flexible una nitrocelulosa que de suyo es dura.
1924, el color llega al cuerpo de la pluma
A los instrumentos de escritura llegó medio siglo después. En 1924 Sheaffer empleó en sus estilográficas la piroxilina de DuPont, celulosa parcialmente nitrada, con el nombre de Radite. Se las considera las primeras plumas de plástico fabricadas en serie; el modelo verde jade se vendió tanto que en 1925 Sheaffer habría alcanzado alrededor de una cuarta parte del mercado. La "Permanite" de Parker y otros nombres comerciales para materiales muy parecidos son también de esos años.
Un año hasta poder tornearlo
Trabajarlo, eso sí, cuesta. Stipula, en Italia, que todavía fabrica plumas de celuloide, señala que el material tarda hasta doce meses en asentarse: hay que esperar a que el alcanfor del interior se evapore, y saltarse ese paso hace que el cuerpo encoja más adelante. Se tornea, se deja reposar y se vuelve a tornear: no encaja en una línea totalmente automática. Por encima de los 150 °C, además, se enciende solo. Por eso lo desplazaron los plásticos posteriores.
En Japón la producción terminó en 1996
Japón fue durante mucho tiempo un gran productor. En 1919, la fusión de ocho empresas dio lugar a Dainippon Celluloid. En 1934 esa compañía separó su división de película fotográfica y creó Fuji Photo Film, la Fujifilm actual. El celuloide se concentró en 1974 en un único fabricante nacional, Daicel, y en 1996 la producción se trasladó a Shanghái, con lo que terminó la fabricación en Japón.
Once en los registros
De las 3.871 fichas de PencilDB con el material del cuerpo registrado, solo once dicen celuloide. La mayoría son las Dream Pen Celluloid de Wancher, y en algunas de esas fichas se lee "celuloide de acetilcelulosa": acetato de celulosa en lugar de nitrocelulosa, el mismo nombre sobre un material distinto.
Fuentes:
- Celluloid (Wikipedia)
- Radite (Wikipedia)
- Celluloid and Pens (Stipula)
- La fundacion de Nippon Celluloid, hoy Daicel (Museo Suzuki Shoten)