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El plumín dice «iridium», pero desde 1952 no lleva iridio

Lo que decide cómo escribe una estilográfica no es el oro ni el acero, sino una bolita de menos de un milímetro soldada en la punta del plumín. A esa bolita se la ha llamado «iridio» desde siempre. En las plumas que se venden hoy no queda casi nada de iridio.

1834: un grano durísimo sobre un plumín de oro de 16 quilates

En 1833 el inventor inglés John Isaac Hawkins supo de los estudios de Wollaston y Tennant sobre el iridio y el osmio, y se le ocurrió llevar un metal tan duro a la punta de una pluma. Al año siguiente logró soldar un grano de ese metal a un plumín de oro de 16 quilates. Como ninguna herramienta lo mordía, lo desgastó con polvo de diamante y aceite sobre un disco de cobre montado en un torno de alta velocidad.

En 1835 Hawkins vendió el negocio a unos socios estadounidenses por 300 libras más un porcentaje de las ventas. Aaron Porter Cleveland, que cruzó el Atlántico para aprender el oficio, dejó escrito años después que ni siquiera un operario experto pasaba de cuatro plumas al día. Hawkins murió pobre en Nueva Jersey en 1855.

El último fue una Parker 51 de 1952

Aquel «iridio» no estaba refinado en absoluto: era una aleación natural con tanto osmio y rutenio como iridio. A partir de los años diez del siglo XX los fabricantes empezaron a probar otras fórmulas, algunas casi sin iridio.

A finales de los noventa, John Mottishaw y Kurt Montgomery analizaron la composición de las puntas. El último plumín en el que apareció iridio fue el de una Parker 51 de 1952, con un 2,6 %.

2023: quien se equivocó fue el propio fabricante

En abril de 2023 Pelikan describió su punta como una «aleación de wolframio e iridio». Un aficionado preguntó y la respuesta habló de wolframio y rutenio. Con el sello «Iridium Point Germany» ocurre algo parecido: no significa que el plumín se haya fabricado en Alemania. Basta con que el material de la punta se haya comprado allí; el plumín puede hacerse en cualquier sitio.

En Japón se lee de otra manera. Pilot funde polvo metálico con plasma, deja que la tensión superficial lo redondee en una «bola de iridosmina» y la suelda eléctricamente a un plumín de oro de 14 quilates. Iridosmina es el nombre de una aleación de iridio y osmio.

La punta está para durar, no para suavizar

Brian Goulet, de The Goulet Pen Company (237.000 suscriptores), explica que el material de la punta sirve sobre todo para resistir el desgaste. Un plumín sin punta soldada también puede pulirse hasta escribir suave; lo que no hace es durar. En la escala de Mohs, el acero inoxidable ronda 5,5; el iridio, 6,5; el carburo de wolframio, 9. Si se desgasta la bolita de un plumín de oro blando, en cosa de un año la punta está acabada.

En el mundo se extraen unas tres toneladas de iridio al año, y se cree que casi todo el iridio de la Tierra llegó en meteoritos. En nuestros plumines solo ha quedado el nombre, sostenido por 190 años de costumbre.

Ver el vídeo (The Goulet Pen Company)