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Cargar sin mojar el plumín: la estilográfica más complicada jamás fabricada fue una respuesta al bolígrafo

En los años cincuenta el enemigo de los fabricantes de estilográficas era el bolígrafo. Lo que perdían no era la escritura, sino la comodidad: cada recarga obligaba a hundir el plumín en el tintero y a secarlo después. Para eliminar justo ese gesto, Sheaffer hizo pasar por dentro de una estilográfica un tubito metálico retráctil.

Lo que se llevó el bolígrafo no fue la escritura

A mediados de los cuarenta la propia Sheaffer ya vendía recambios de bolígrafo. Los bolígrafos de entonces eran célebres por sus saltos, y la publicidad de la casa afirmaba que sus recambios guardaban el triple de tinta que la media. Aun así los clientes se marcharon, porque el bolígrafo no manchaba los dedos.

El punto de partida de 1949: el Touchdown

La base fue el Touchdown, el sistema de carga de 1949. Se desenroscaba el capuchón del extremo del cuerpo, se tiraba del émbolo, se metía el plumín en la tinta y se empujaba el émbolo hacia abajo de una vez. El aire encerrado se comprimía y aplastaba el saco de goma; al final del recorrido el saco recuperaba su forma y aspiraba la tinta. Ni rosca ni bomba: aire a presión aplastando el saco desde fuera. En la primavera de 1950 la línea adelgazó y pasó a llamarse TM, por Thin Model.

Un tubo asoma por debajo del plumín

El Snorkel de 1952 era ese mismo Touchdown con un fino tubo metálico añadido. El tubo atraviesa el alimentador y sale hacia delante: en la tinta solo entra su punta y, una vez llena la pluma, se retrae bajo el plumín. Ni el plumín ni el cuerpo se mojan, así que no hay nada que secar. La publicidad lo llamó carga dunk-free. La patente se solicitó en noviembre de 1951 y se concedió en 1956 (US 2.769.427, inventor Lynn P. Martin, de la W. A. Sheaffer Pen Company). Los primeros tubos eran de oro de 14 quilates; después llegó el acero inoxidable.

El precio: cuatro puntos que deben sellar

El interior quedó abarrotado: el tubo, un segundo alimentador que corre por dentro, el saco, el cilindro que lo envuelve, una junta tórica. Cuatro puntos tienen que sellar y, si falla uno solo, la pluma no carga. Visto al revés, un ejemplar sano genera una presión considerable: se dice que puede lanzar agua a casi dos metros. Se cuenta que por eso las prohibieron en algunas escuelas.

El abanico de precios era amplio: la Special de acceso costaba 7,95 dólares en 1956 y la Autograph más alta partía de 35 dólares. En 1959 el mismo mecanismo se montó en la enorme PFM, la Pen For Men, que tuvo mala acogida y desapareció a lo largo de los sesenta. Sobre cuándo terminó el Snorkel las fuentes discrepan: unas dicen 1959 y otras 1963.

Fuentes